La Película Proyecto Fin del Mundo (Project Hail Mary) no decepciona ni tampoco sorprende pero es muy entretenida.
“El espacio, la última frontera…”
una frase escrita por George Clayton Johnson para el primer episodio de la serie televisiva Star Trek creada por Gene Roddenberry, nadie imaginaba que esto trascendería aún más en el entretenimiento hasta nuestros días.
Se dice que los científicos saben más sobre el espacio exterior a nuestro planeta que de los propios océanos, los avances tecnológicos han hecho grandes descubrimientos que han sido fuente de inspiración para las más importantes sagas cinematográficas, la propia Star Trek, Star Wars, Aliens, y otras producciones entre las que están, The Woman of the Moon (1929) 2001: A Space Odyssey (1968), su secuela 2010: The Year We Make Contact (1984), Apollo 13 (1995), Solaris (2002), Moon (2009), Pandorum (2009), Gravity (2013), Interstellar (2014), The Martian (2015), Approaching the Unknown (2016), First Man (2018), Aniara (2018) y Ad Astra (2019) entre muchas otras más.
Este tema ha abarcado diferentes géneros que van desde la ciencia ficción, el documental, drama, horror y hasta la comedia, haciendo un gran aporte al entretenimiento y en la evolución de ellas mismas, hay hasta ahora una gran variedad de proyectos de los que tenemos de dónde elegir entre formatos caseros y plataformas digitales.
En este 2026 llega una nueva cinta protagonizada por Ryan Gosling, Proyecto Fin del Mundo (Project Hail Mary) dirigida por Phil Lord y Christopher Miller promete ser todo un espectaculo visual con una emotiva historia.
¿De qué trata la película Proyecto Fin del Mundo (Project Hail Mary)?
El profesor de ciencias Ryland Grace (Ryan Gosling) se despierta a bordo de una nave espacial a años luz de casa sin recordar quién es ni cómo ha llegado hasta allí. conforme pasa el tiempo recupera la memoria y empieza a descubrir su misión; resolver el enigma de la misteriosa sustancia que provoca la extinción del sol, es así que deberá recurrir a sus conocimientos científicos y a sus ideas poco ortodoxas para salvar todo en nuestro planeta de la extinción pero una amistad inesperada hará que no tenga que hacerlo solo.
La idea de que el sol se está apagando ya se ha visto en otras producciones, una de las más interesantes en el tema y que pasó sin pena ni gloria es Sunshine (2007) del director Danny Boyle con un guión escrito por Alex Garland y la historia se centra en que nuestro sol se está apagando y las consecuencias que eso tiene en nuestro planeta a corto, mediano y largo plazo.
Lo anterior se cita como una referencia a lo que el guionista Drew Goddard toma como base parte de esta historia así como de 2001: A Space Odyssey (1968), Enemy Mine (1985), Moon (2009), Approaching the Unknown (2016) y Ad Astra (2019) para desarrollar un drama de ciencia ficción y acción que es emocionante con un desarrollo que si bien no nos queda a deber podría haberse hecho mucho mejor.

La cinta está basada y es una adaptación cinematográfica de la novela homónima del escritor Andy Weir, “Project Hail Mary” nos presenta al Dr. Ryland Grace (Ryan Gosling) mientras viaja solo por el espacio hacia una estrella distante que espera tenga la clave para descubrir qué es lo que sucede con nuestro sol y salvar toda forma de vida en nuestro planeta; en su camino conoce a un ser extraterrestre cuyo mundo también está amenazado, el viaje hace los esperados guiños visuales y referencias a los clásicos ya antes mencionados de la ciencia ficción y a su vez intenta ofrecernos un espectáculo audiovisual con los mejores y más elaborados efectos especiales.
Lo que tenemos aquí es una historia no lineal que comienza en un punto muy abrupto de nuestro protagonista despertando de un sueño profundo propio de un hipersueño, a través de su nave no reconoce ni recuerda nada, descubre los cuerpos de sus dos camaradas muertos, no recuerda sus nombres, ni dónde ni cómo los conoció ni tampoco cómo acabó a bordo de esta nave espacial.
Como consecuencia, gran parte de esta película oscila entre la comprensión y del propósito de su misión y los acontecimientos científicos que lo llevaron a este momento, en su último arco nos enteramos de que el Dr. Grace es un científico caída convertido en maestro de escuela que ha sido reclutada por Eva Stratt (Sandra Hüller) para salvar al mundo de una posible y eventual extinción; junto con Grace hay otros científicos que le han dicho que una infección está provocando que el sol se apague y de seguir así en las próximas décadas toda forma de vida en nuestro planeta dejará de existir.
Vale la pena señalar y hacer hincapié que una gran parte de su narrativa se basa en las escenas de flashbacks que son las más fuertes de esta película y de las que podemos entender su trama y sus sub tramas, una substancia espacial desconocida está reaccionando al calor del sol y se alimenta de esa radiación y aunque parezca un problema leve en décadas posteriores y con el calentamiento global las temperaturas en el planeta caerán entre 15 y 20 grados siendo el comienzo de una nueva era de hielo, la nave espacial Hail Mary fue diseñada para enviar a tres científicos a la única estrella lejana viable y verificable que la astrofísica visitó pero que no se alteró con esta amenaza, el objetivo es aprender qué hace que ese sol sea especial y descubrir una forma de replicarlo.
Hasta este punto, las cosas se van entendiendo de que arriesgaron la vida de estos hombres y los reclutaron en contra de su voluntad para cumplir con una misión, entendemos como audiencia la desesperación, la claustrofobia y la incertidumbre de su protagonista de no saber qué está sucediendo y que junto con él vayamos descubriendo el misterio de su origen y lo que sucederá con el planeta si su misión fracasa.
Su premisa es interesante pero confusa, entendemos a medias lo que pasa y la resolución final no está a la altura de su material base ni de lo que se esperaba y esto se debe a los constantes cambios en el guión y en recortar y modificar eventos clave de la novela, entendemos que son productos diferentes y que cada uno desarrolla su historia bajo su propio contexto, en este caso la adaptación se tomó muchas libertades que no supieron cómo manejarlo y pretendiendo hacer más secuelas o una posible precuela.
La necedad que tienen las productoras cinematográficas de hacer sagas y franquicias que pueden ser funcionales para un público dividido entre los exigentes y a los que no les importa en lo que resulten, los puntos buenos son varios el diseño de producción es impecable así como los efectos especiales y la creación de la criatura que fue cuidada hasta en el más mínimo detalle.
Sin embargo, la configuración y las reglas que se plantea la misma película hay algo que claramente salió mal entre los flashbacks y el tiempo presente, el Dr. Grace está solo en la inmensidad del espacio cuando se despierta con sólo una noción de quién es y su misión parece casi desesperada y muy apresurada en tiempo presente y el protagonista se entera de que no se trata de un acto en solitario, sino también de la lucha de una criatura por salvar su mundo.
El concepto seduce y el elemento humano sigue presente y explora su lado más sensible, en su primer acto se centra y nos repite continuamente la sensación de miedo y desconcierto de Grace por estar solo así como en su recuerdo inicial de cómo llegó allí, tema que se revela en numerosos flashbacks que nos presentan a las personas que lo pusieron a bordo incluida una líder de proyecto alemana fríamente práctica (Sandra Hüller) que ve el potencial en este hombre, pero la frialdad de su lógica nunca se desarrolla realmente más allá del conocido estereotipo de eficiencia científica en el que se apoya este proyecto.
Otro de los grandes fallos que tiene la cinta es que es demasiado condescendiente con su lenguaje, no hay nada que suene tan lógicamente científico y creíble, no hay tampoco una sensación de que todo pueda salir mal y cae en el cliché trillado de que las cosas pasan por casualidad, el desperfecto de la nave, la incursión de una criatura con la que formará un equipo, los chistes involuntarios, y el mensaje de que si queremos podemos hacer lo que queramos cuando podamos, que la representación de la humanidad en un solo hombre y el egoísmo como terrestres de que estamos por encima de cualquier cosa dentro y fuera del planeta, un mensaje que muy poco se entiende y mucho menos se explica.

Son los mismos flashbacks los que finalmente sobrepasan a su propia idea y hacen que su narrativa sea confusa, que pase de lo simple a lo innecesariamente complejo, durante sus 156 minutos de duración entendemos que esto podría haber sido un cortometraje que explicara concretamente lo que sucede, sin embargo, a pesar del indulgente tiempo que tiene en su ejecución Lord y Miller como directores cayeron en una zona de confort en la que es más fácil tomarse libertades que hacer una buena adaptación, que es más fácil abogar por la nostalgia y sacar lo mejor de otras cintas y usarlas a su favor.
Como película es tan propulsiva, entretenida y visualmente atractiva que saca provecho en su aspecto, diseño y técnicas de filmación así como la fotografía hecha por Greg Fraser y sus tomas digitales en escenas espaciales en un fotograma de 1,43:1, diseñado para IMAX y que le dan toda la espectacularidad que necesita contando una historia con muy poca sustancia y desarrollo a pesar de que la idea a desarrollar sea muy buena.
Su final es predecible y sabemos que Grace hará lo correcto, salvar al planeta y termina siendo profesor de una raza alienígena enseñándoles lo que es el valor y los principios de los seres humanos, un punto que puede ser contradictorio cuando durante todo su desarrollo hicieron referencia al egoísmo del ser humano ante cualquier adversidad, y que tratan de justificarlo con este hombre que por sí mismo ha logrado lo que ninguno otro sin perder su humildad.
En este último punto podemos darnos cuenta de que todo fue post producido y armado con prisas por tener ya una fecha de estreno definida, el recorte del presupuesto y sus refilmaciones, y aquí cabe hacernos la pregunta ¿por qué los estudios se empeñan en gastar miles y hasta millones de dólares en cambios innecesarios que no favorecen a los productos finales? simplemente porque les interesa solo gastar dinero con la esperanza de poder recuperarlo en taquilla, en justificar los grandes fallos con muy buenos efectos especiales.
El cast lo conforman Ryan Gosling, Sandra Hüller, James Ortiz, Lionel Boyce, Ken Leung, Milana Vayntrub, Priya Kansara, Liz Kingsman, Mia Soteriou y Orion Lee, en el caso de Gosling si bien es un actor que puede estar a la altura de cualquier proyecto, en lo que respecta a esta cinta podría haber sido cualquier otro y las cosas seguirán igual, no se trata de talento desperdiciado simplemente y una mala elección en su elenco.
La música compuesta por Daniel Pemberton ha tenido una gran carrera y en este caso su trabajo es igualmente sorprendente, piezas que van de los espectacular a lo emotivo y a la acción sin dejar de plantear que experimentar a veces da muy buenos resultados.
En conclusión, Proyecto Fin del Mundo (Project Hail Mary) es una cinta visualmente espectacular que si bien no decepciona tampoco es algo que sorprenda y que cumple con su misión de entretener y de mostrarnos una vez más que los efectos especiales cada vez son mucho mejores.
Proyecto Fin del Mundo (Project Hail Mary) ya está de estreno en salas cinematográficas de nuestro país.
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