Las sagas cinematográficas han representado la posibilidad de recaudar más dinero en taquilla contando nuevas historias algunas introduciendo a nuevos personajes en situaciones diferentes que pueden o no ser exitosas y emocionantes.
La década de los 70 fue un parteaguas para que muchas de estas producciones tuvieran un nacimiento y posteriormente un desarrollo más completo en el cine y la televisión, algunas de ellas pasaron a ser un clásico y otras más se quedaron solo como una referencia cultural, política y social de aquellos años.
El género de desastres ha sido algo que ha causado morbo y expectación en la audiencia, desde terremotos, maremotos, meteoritos que caen a la tierra, el fin del mundo, rascacielos que se incendian hasta desastres aéreos, todas y cada una de estas cintas ha mostrado no sólo el heroísmo de sus protagonistas sino que también ha sido una crítica social de la éóca que ocupa.
Una de estas sagas populares en esa década y perteneciente a este género es Airport, que con 4 cintas logró generar expectativa en cuanto a los viajes en avión y las posibles consecuencias y soluciones en el caso de sufrir un atentado o fallas mecánicas, desde terroristas hasta el triángulo de las bermudas mezclaban acción, aventura, romance en un thriller que por generaciones se ha mantenido vigente evolucionando en sí mismos.
En esta saga de películas considerada de desastres aéreos y basadas en la novela Aeropuerto del escritor inglés Arthur Hailey y publicada en 1968 tienen cada una temáticas diferentes acordes a la época, desde el drama sentimental y familiar, conflictos políticos, conspiraciones y terrorismo hasta racismo y discriminación, cada una de ella son independientes en sí mismas y cuentan algo completamente diferente.
La adaptación de la novela sirvió también para que los estudios planeaban llevar más de estos desastres a la pantalla grande con la característica de que fuera uno por año, es así como tenemos estas aventuras en los años 1970, 1975, 1977 y 1979 respectivamente, esto se ha visto transformado al paso de los años con cintas como: The Rescue of Flight 232 (1992), Alive! (1993), Con Air (1997), Flight of the Phoenix 2004), United 93 (2006), The Flight (2012), Sully (2016) y muy recientemente La sociedad de la nieve (2023)
Este sub género en particular conmocionó a parte de una audiencia diferente a la que tenemos hoy en día, las tramas simples y sencillas tenían como fondo un inminente desastre aéreo en el que tenían que sobrevivir, la fórmula era igualmente sencilla tenemos la presentación de personajes, el conflicto, el desastre y la conclusión, bien sabíamos que parte de la acción se desarrollaba en interiores intercalando tomas aéreas y efectos especiales prácticos teniendo como principal atractivo la fotografía que era lo que le daba más emoción a estas historias.
Bien sabíamos que a este grupo de personas y personajes algo terrible iba a pasarles y que al final sabrían cómo resolver el conflicto sobreviviendo todos al desastre, una de las pautas principales en esto era que ninguno de los afectados excepto los antagonistas podrían morir, una de las reglas que respetaron en cada uno de estas 4 entregas siendo el blockbuster de aquellos años teniendo un éxito que hoy podríamos decir que era modesto pero para su momento era insuperable.
Airport (Aeropuerto).
Año: 1970.
Director: George Seaton.
Guión: George Seaton.
Elenco: Burt Lancaster, Dean Martin, Jean Seberg, Jacqueline Bisset, George Kennedy, Helen Hayes, Van Heflin, Maureen Stapleton, Barry Nelson, Lloyd Nolan, Dana Wynter y Barbara Hale.
Música: Alfred Newman.
La cinta adapta la novela en donde el gerente Mel Bakersfeld (Burt Lancaster)intenta mantener abierto su aeropuerto durante una tormenta de nieve, mientras el atacante suicida DO Guerrero (De Heflin) planea hacer estallar un avión Boeing 707 de pasajeros en pleno vuelo.
Si bien la trama tiene pocas sorpresas con chistes simplistas y el típico cliché de las películas serie B en donde una bomba hace un agujero en el avión y debilita la estructura de la parte trasera y hay una descompresión que podría matarlos a todos en pleno vuelo, los personajes principales tienen que estar en contacto con la yorre de control para informnar a cxada momento la situación dentro del avión, la interacción y cooperación entre los pasajeros es vital para que todos logren hacer lo que deben cuando deben y así ayudarse mutuamente a sobrevivir.
Estos protagonistas tienen el ingenio suficiente para abandonar toda esa pretensión de seriedad cambiando el tono a algo que podría parecer más ligero pero que rompe con la tensión que viven las personas a bordo entre los que se encuentran un sacerdote, dos monjas, tres médicos, un polizón, la sobrina de un funcionario de aduanas, una azafata embarazada, y dos soldados afroamericanos y un terrorista con una bomba.
Puede ser sumamente cuestionable el hecho de la muy baja y poca seguridad en los aeropuertos de esos años, cualquiera podía subir un maletín o una maleta sin ser revisado previamente en donde podrían llevar desde armas hasta una bomba, lo mismo sucede con las autoridades aeronáuticas que más que preocuparse por la seguridad de todos los pasajeros en vuelos y aeropuertos se dedican simplemente a solo estar y hacer lo que pueden con lo que tienen.
Puede resultar polémico el hecho de que haya 2 soldados afroamericanos que pos su condición no se les permite interactuar en el conflicto para que esto no cause otro conflicto político estando en Estados Unidos, es aquí en donde el racismo hace acto de presencia, más que pretender ser algo inclusivo fue más un ejemplo de que países que no fueran aliados no podían intervenir en ningún tipo de decisión fuera política, social o económica, es cierto que el mensaje moral que nos deja es que seas quién seas en una situación de desastre es que unidos todos pueden salir del problema si se trabaja en equipo.
Como es de esperarse estos detalles aún no eran ni siquiera pensados para esos años, la sociedad estaba sumamente marcada entre ricos y pobres, entre los poderosos y los débiles, entre quienes sí tenían un recurso económico y entre los que no, y esto es plausiblemente visto simplemente por el hecho de quién si puede pagar un boleto de avión y quién no, en el caso muy específico del personaje de Ada Quonsett (Helen Hayes) que se enfoca a aquellos que abusan de un invisible poder, no tengo para pagar un boleto pues me las ingenio para ser polizón no solo una vez, un hecho que disimuló su gravedad representándolo como una comedia involuntaria.
El antagonista es el que tiene una sub trama y un desarrollo más interesante que los demás, es un hombre con una enfermedad mental que compra un boleto de avión así como una póliza de seguro de vida con la intención de detonar una bomba en pleno vuelo y suicidarse para que su esposa cobre 225.000 dólares de seguro.
La resolución a este conflicto está en el hecho de qué, con todos los aeropuertos cerrados por la nevada tanto miembros de la aerolínea así como los pasajeros se preparan para un aterrizaje de emergencia en el que claramente todos son rescatados.
Cada personaje está estratégicamente planeado y diseñado para que desarrolle lo que necesita la trama, siendo un elenco estelar para esos años unos brillan más que otros siendso estos los que tienen un mejor desarrollo en una sub trama más concreta.
La música compuesta por Alfred Newman tiene esos elementos orquestales con ese beat muy de los años 70 en el que se empezaba a experimentar con musica electrónica y notas agudas que es un complemento nada utilizable en nuestros tiempos y que en este caso enmarcaba muy bien la acción y la aventura.
Airport’ 75 (Aeropuerto 75).
Año: 1975.
Director: Jack Smight .
Guión: Don Ingalls.
Elenco: Charlton Heston, Karen Black, George Kennedy, Gloria Swanson, Efrem Zimbalist Jr., Susan Clark, Sid Caesar, Linda Blair, Dana Andrews, Roy Thinnes, Nancy Olson, Ed Nelson, Myrna Loy, Augusta Summerland y Helen Reddy.
Música: John Cacavas.
La trama trata sobre lo que sucede a bordo de un avión Boeing 747 cuando un pequeño avión se estrella contra la cabina provocando la muerte del capitán, el primer oficial y el Ingeniero dejando el avión a la deriva y sin controles funcionales y con nadie a bordo calificado para tomar los controles y hacer aterrizar el avión.
Una secuela que llegó 5 años después y que elevó el nivel de tensión entre los pasajeros con una trama más elaborada que la primera y que para sus años era igualmente simplista, podemos considerara esta cinta como una reelaboración de los mismos buenos y viejos clichés que resulta ser mejor que su antecesora.
La historia es simple, el conflicto sucede cuando un avión privado se estrella contra la cabina de vuelo de un 747, matando a la parte fundamental de su tripulación, es así como una de las azafatas pilotea el avión (Karen Black) siguiendo instrucciones por radio mientras que un piloto de rescate (Charlton Heston) es bajado desde un helicóptero de la Fuerza Aérea al enorme agujero del avión.
Lo que hace que esta trama funcione tan bien es que el guión y la dirección se concentran más en la acción que en el drama, en lugar de desarrollar subtramas innecesarias que mezclan estereotipos, grupos raciales, edades, sexos y ocupantes a bordo como parte de su fórmula y sus reglas.
Aeropuerto 1975 dentro de su propio contexto presenta a sus personajes rápidamente y sin problemas, después de la colisión en el aire que para su tiempo contó con excelentes efectos especiales, a diferencia de su antecesora en donde nunca se ve y se siente que estos pasajeros estuvieran en un avión real y la falsedad en tomas exteriores, aquí eso no sucede, tras 5 años de planeación los resultados con completamente diferentes haciendo de esto un verdadero blockbuster.
Como película lo que vemos aquí tiene un aspecto mucho más plausible y más real con actuaciones más convincentes en personajes mejor desarrollados y concretados, el único problema que tiene es que cae demasiado rápido es en el hecho de que ya sabemos que es lo que va a suceder, cada uno de los diálogos que si bien están planeados y escritos a favor de que esto se desarrolle lo más rápido posible nos da todo el indicio de lo que va a suceder perdiendo con ello emoción y tensión.
Problemas puede tener muchos como el hecho de que una cabina semi destruída a esa altura pueda mantener la presión en toda la aeronave, quizá en esto es en lo que daría su encanto, en que hacen de lo imposible y lo ridículo algo posible y real, se esfuerza mucho en parecer convincente cuando no era necesario, una vez que empieza a desarrollarse la acción su director Jack Smight sabe muy bien qué hacer y cómo jugar con los elementos que tiene.
Aquí ya no hay conflictos políticos o económicos en una década en lo que casi todo estaba manejado por esta situaciones, la acción se centra en que hay que salvar a los pasajeros de un vuelo en el que una mujer es la que se hace cargo de resolver parcialmente el problema, un estereotipo muy de la época en el que el feminismo ni siquiera existía como tal y en el que representaban a las mujeres no como heroínas de acción sino como un recurso que daría pie a que alguien más lo hiciera porque ellas no eran capaces de resolver cualquier tipo de conflicto.
Podemos decir que todo esto en conjunto funciona porque fue algo que le dió un giro a esta saga y la posicionó como una de las más importantes en su tiempo, algo que aportó demasiadas cosas al género en cintas venideras y hasta nuestros días.
La música compuesta por John Cacavas es igualmente novedosa, cada pieza está centrada en acompañar y ayudar a recrear esa atmósfera de tensión que se necesita para que como audiencia nos involucremos en la situación y con los personajes.

Airport’ 77 (Aeropuerto 77).
Año: 1977.
Director: Jerry Jameson.
Guionistas: Michael Scheff y David Spector .
Elenco: Jack Lemmon, Lee Grant, Brenda Vaccaro, Joseph Cotten, Olivia de Havilland, Darren McGavin, Christopher Lee, George Kennedy y James Stewart.
Música: John Cacavas.
La trama se centra en el vuelo y accidente de un Boeing 747 que lleva una carga de piezas de arte invaluables y que es secuestrado antes de estrellarse en el océano en un sitio conocido como el Triángulo de las Bermudas, obligando así a los supervivientes a luchar desesperadamente por sobrevivir.
Es aquí en donde las cosas cambian y se mezcla la acción con el drama y lo místico, un avión ha chocado con una antena que se encuentra en una plataforma marítima lo que provoca que pierda el control y se estrelle en las aguas del océano sumergiéndose a varios metros sobre el nivel del mar, la presión dentro de la aeronave es la que mantiene a los pasajeros con vida y es el tiempo un elemento fundamental para la supervivencia de todos.
Un vuelo 747 que parte de Washington con destino a Florida con un particular pasajero, el coleccionista Philip Stevens (James Stewart) que lleva a bordo de la aeronave millonarias piezas de arte y pinturas de valor incalculable, entonces una banda de secuestradores rocía gas somnífero a través del sistema de ventilación del avión y tomó el control para robar las valiosas piezas.
Un fallo en su plan hace que la nave se estrelle y caiga al mar en el triángulo de las Bermudas hundiéndose en una sola pieza a 30 pies de la superficie y el aire y el tiempo se les está agotando, tenemos como resultado no solamente una nueva versión y una secuela más, podría definirse como una película de gran presupuesto y elegante en su desarrollo, si bien cuenta con esos clichés y la fórmula que para este momento empezaba a gastarse, resulta sumamente emocionante y entretenida.
En comparación con sus dos antecesoras aquí la fórmula se modifica y plantea más el desarrollo de los personajes que centrarse más en la tragedia, ya sabemos que un avión se estrelló y que está bajo el agua, aquí el director Jerry Jameson juega muy a favor con sus dos principales elementos, el primero es el hecho de que el tiempo y el aire se les está acabando y por estar en el triángulo de las Bermudas la comunicación con el exterior es inexistente, y el segundo con el hecho de poner más acción y más problemas a los que ya tienen, el avión se encuentra al filo de una grieta y por el movimiento que hay dentro y la marea puede caer hasta el fondo.
Los personajes están caricaturescamente mejor definidos, tenemos al piloto y la azafata que tienen un secreto romance, al estadista, la chica glamorosa, el médico, el infaltable niño moribundo, al oceanógrafo que resuelve casi todo, a una alcohólica, a un pianista ciego y por supuesto a los antagonistas que en este caso es un grupo de secuestradores y ladrones de arte.
Esta cinta en comparación con las anteriores es la que menos se toma en serio el conflicto en el que están, es ridícula en su concepción y es así como se toma así misma, imponiendo sus propias reglas, y toma las cosas a su beneficio y a su propio nivel que está muy bien equilibrado el tiempo a los personajes y a las operaciones de rescate llevando sus tecnicismos a otro nivel.
También es cierto que en esto último es en lo que radica parte de la tensión y emoción que necesita la cinta, no se toma muchas molestias en decir o en hacer algo que saque de ritmo lo que estamos viendo, su narrativa aunque simple y adivinable es más dinámica que las anteriores y esto es por el juego en tiempos que maneja el director.
La resolución al problema es simple, inflar una serie de globos que sostienen el avión y que puedan salir sus ocupantes sanos y salvos para que en el último momento esta termine hundiéndose en el océano con toda su carga de arte que no fue rescatada, lo que da paso al mensaje moral de que nada importa y vale más que una vida.
La música compuesta nuevamente por John Cacavas es una continuación de su trabajo anterior con piezas que ponen especial énfasis en la acción más que en cualquier otra cosa, un trabajo que evoluciona y que deja muy por debajo lo que vemos en pantalla.
Pese a estar gastando ya su propia fórmula la cinta funciona muy bien y entretiene con una tensión diferente pero más simple que nos atrapa desde los primeros minutos.

The Concorde – Airport’ 79 (El Concorde Aeropuerto 79).
Año: 1979.
Director: David Lowell Rich.
Guión: Eric Roth.
Elenco: Alain Delon, Susan Blakely, Robert Wagner, Sylvia Kristel, George Kennedy, Eddie Albert, Bibi Andersson, Pierre Jalbert, John Davidson, Andrea Marcovicci, Martha Raye, Cicely Tyson, Jimmie Walkery David Warner.
Música: Lalo Schifrin.
Kevin Harrison (Robert Wagner) es un empresario corrupto y traficante de armas que intenta destruir el avión supersónico Concorde en su vuelo inaugural después de saber que una de las pasajeras la reportera Maggie Whelan (Susan Blakely) se entera de sus negocios sucios y venta ilegal de armas a países comunistas durante el Guerra fría.
La última entrega de esta saga tenía que ser espectacular teniendo como protagonista a una de las aeronaves comerciales más hermosas en esa década, el famoso y mítico Concorde, que esta vez sería la co estrella en esta aventura.
Aún con toda la promoción que se hizo sobre ella tuvo a diferencia de las anteriores un presupuesto ridículamente bajo y unos efectos espoeciales que dejaban mucho que desear y lo peor de todo está en su historia, pretendía ser algo más novedoso que tocara temas armamentistas y conflictos políticos así como conspiraciones y terrorismo.
Todo esto comienza en París de donde despega un avión Concorde con destino a Washington D.C. en los Estados Unidos, su nuevo propietario es Federation World Airlines mientras que se van desarrollando las sub tramas de los personajes,, tenemos al piloto guapo que está enamorado de la azafata guapa que en este caso son interpretados por Alain DeLon y la sex symbol Silvia Kristel, el de la reportera que descubre que su novio es un empresario corrupto que vende armas ilegalmente, la atleta olímpica que desea ganar su última medalla, la cantante de jazz que retoma su carrera y regresa a Rusia, y el drama de una madre que lleva un trasplante de corazón para su hijo que está hospitalizado en París.
Una vez que despega en su ruta programada Washington, París, Moscú, este empresario programa un misil para que derribe el avión en pleno vuelo, acto fallido para deshacerse de la informante que dará a conocer sus negocios sucios por televisión, ante este fallo y antes de llegar a su primer destino también son interceptados por aviones caza que también fallan en su misión.
Después de este atentado el Concorde ha sufrido daños que deben repararse y que lo obliga a permanecer en el aeropuerto Charles de Gaulle en París en dónde nuevamente este empresario hace de las suyas y soborna a uno de los técnicos para que programe la apertura de una escotilla que se encuentra debajo de la aeronave y que una vez abierta hará que pierda presión y se destruya así misma en pleno vuelo.
Bien, ante este nuevo problema en dónde el famoso Concorde se empieza a partir por la mitad no tienen más remedio que hacer un aterrizaje forzoso en la nueve salvando asi a todos su pasajeros y destruyéndose en esta acción, es ridículo que el guión escrito por Jennings Lang lleve las cosas al extremo de lo inverosímil y ridículo, empezando porque los pasajeros luego de su primer atentado vuelvan a usar la aeronave para terminar la ruta de vuelo.
Es impresionante que teniendo un elenco multiestelar los personajes no estén tan bien definidos y que concreten algo en sus motivaciones, están ahi simplemente para cumplir con un rol que lejos de impresionarnos como en las entregas anteriores caen en el humor involuntario, al parecer y luego de lo sucedido nadie está en el tono que se necesita, no existe esa tensión en la que algo trágico vaya a suceder, los momentos de tensión se cortan con las hermosas tomas aéreas hechas al Concorde.
Sin duda esta es la película que más fallos tiene y la que debería ser la más impresionante de la saga y no lo es, toda esa espectacularidad que da tener y hacer una película con el Concorde como estrella se diluye rápidamente por las pésimas decisiones tomadas por su director y sus escritores, no hay manera de salvar lo que desde un inicio se concibió distraídamente para ser un fracaso.
Muchos de nosotros sabemos que el Concorde fue construido para ser un avión normal en el sentido de que aerolíneas como Delta y Pan Am podían comprarlos y agregarlos a sus flotas pero esto no fue posible debido a la crisis del petróleo en aquellos años y a las múltiples protestas en cuanto a su seguridad en vuelos de match 2, finalmente quienes consiguieron tenerlo fueron Air France y British Airways teniendo su último vuelo en el año 2003 tras un aparatoso accidente.
La música compuesta por Lalo Schifrin, dista mucho de ser algo que merecía esta cinta, acordes y piezas elegantes que están muy por encima y aparte de lo que se necesita para una producción tan pobre como esta.
Cinta de la que muchos esperaban demasiado y que terminó por no funcionar por los temas mal tratados y un pésimo guión que ni su elenco estrella pudo salvar, el cierre de una franquicia de vuelos sin retorno que tampoco retornarán a las pantallas grandes y que prometía más de lo que presentó que dejó una huella muy marcada en el cine de serie B, en los nacientes Blockbusters y enriqueció en gran parte en este sub género de desastres,
La cintas aquí presentadas solo se encuentran disponibles en formatos caseros como DVD y Bluray, actualmente no se encuentran disponibles en plataformas digitales.
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