Reseña Película El Brutalista ‘The Brutalist’ con Adrien Brody

Reseña Película El Brutalista ‘The Brutalist’ con Adrien Brody

Reseña Película El Brutalista va más allá de sus propias expectativas

La arquitectura ha sido parte de la humanidad desde hace cientos de años, eso ha dado una riqueza a las diferentes culturas que han estado en nuestro mundo, el arte y la técnica de proyectar, diseñar y construir, modificando el hábitat humano y estudiando la estética para el buen uso y la función de los espacios ya sean arquitectónicos, urbanos o de paisaje.

Grandes arquitectos han dado a la humanidad fabulosos ejemplos de que cada vez esto ha evolucionado y ha pasado a otro nivel una y otra y otra vez, desde las 7 maravillas del mundo antiguo hasta el mundo moderno, generaciones enteras han disfrutado de todo esto.

El cine y su entretenimiento han llevado la obra y arte de quienes han hecho posible que un sueño, una idea, un dibujo, un diseño se hagan realidad, cintas como The Fountainhead (1949), Hiroshima, mon amour (1959), The Belly of an Architect (1987), 500 Days of Summer (2009), Inception (2010), Where’d You Go, Bernadette (2019),  The Architect (2023) son las que narran parte de la vida y obra de sus autores.

En este pasado 2024 una nueva cinta explora la visión de uno de los arquitectos más polémicos y talentosos de la era moderna desde su éxito hasta su redención el director Brady Corbet es el encargado de estructurar esta obra del cine moderno y actual.

¿De qué trata la película The Brutalist?

La película narra los 30 años de la vida de László Tóth (Adrien Brody), un arquitecto judío nacido en Hungría que sobrevivió al Holocausto, tras el final de la Segunda Guerra Mundial emigró a los Estados Unidos junto a su esposa Erszebét (Felicity Jones), siguiendo el supuesto “sueño americano”. Al inicio László afronta una época de pobreza y miseria pero pronto consigue un contrato con un misterioso y adinerado cliente Harrison Lee Van Buren (Guy Pearce) que cambiará el curso de su vida por completo.

Otra película de documental que aborda la polémica vida de un hombre que tuvo éxito, una caída y una redención, podría sonar más que trillado y cliché, pero en este caso las cosas cambian. Una de las muchas cosas que hace que El Brutalista como un gran proyecto cinematográfico es que desafía cualquier expectativa, trata de muchas cosas sin insistir, destacar o señalarlas específicamente como algo importante o bien sin importancia.

Es imposible pasar por alto que parte de su historia se centra en el capitalismo, también es una historia de inmigración, adicción, sionismo, arquitectura, desigualdad, clase, violencia e incluso del cine mismo como medio de entretenimiento informativo que se vuelve compleja en cada una de sus tramas que giran alrededor de sus personajes y sus motivaciones, una exploración de lo que han sido, son y de lo que serán en su propia historia y la de los demás.

La cinta nos muestra a un László Tóth que consigue un trabajo en la tienda de muebles de su primo Attila (Alessandro Nivola) llamada Miller & Sons, cuando Tóth diseña una silla para colocarla en la ventana y exhibirla Audrey (Emma Laird)  la esposa de Attila ve en ella algo irreal con un diseño extraño que no podría tener un alto valor comercial, la vida de László cambia cuando Harry Lee Van Buren (Joe Alwyn) acude a este modesto negocio para hablar con ellos y contratarlos para remodelar la biblioteca de su padre Harrison mientras está fuera de casa.

El proyecto se ve afectado cuando Harrison regresa a casa viendo que está siendo modificada por personas que nunca ha conocido y se niega a pagar por sus servicios, todo este drama conduce a una decisión emocional precipitada de Attila quien echa a László de su casa, sintiéndose fracasado y perdido cae en un espiral de adicción con su amigo Gordon (Isaach de Bankolé) no es sino hasta que Harrison regresa con ellos para disculparse con una doble y malsana intención, la ignorancia lleva a László a conocer un mundo superficial y snob de clase alta, personas que exhiben su riqueza como si tuviera algún significado o mérito importante incluso para un sobreviviente del Holocausto a quien todos ven como otro objeto para poseer y sacar ventaja para sus propios fines.

En medio de todo este prefabricado mundo Harrison ofrece ayudar a László a traer a su esposa Erzsébet y a su sobrina Zsófia (Raffey Cassidy) desde Europa, pero esto solo es el  preludio de lo que realmente quiere y es el diseño de un centro comunitario que sirva como tributo a su madre fallecida, un lugar para reunirse pero también un lugar que él controla y uno que según él mirará hacia el futuro pero que a su vez está anclado al pasado haciendo alarde de que si el dinero puede comprar cualquier cosa también puede diseñar lo que sea cueste lo que cueste.

El explosivo carácter y personalidad de Harrison sale a relucir al intentar controlar a László desde el principio utilizando como manipulación la ira y el enojo poniendo en claro quién es el poderoso y quién el débil, después de ofrecerle apoyo legal para hacer realidad sus sueños de alguna retorcida manera los unirá como socios y amigos, lo obliga a mudarse con él al no llevarlo de regreso esa noche a su casa para seguir escuchando sus ideas, eventualmente Harrison cruzará todas las líneas de la rectitud física y moral, un claro ejemplo de cómo el capitalismo destruye el arte quitándole todo lo que quiere y necesita antes de deshacerse de él.

The Brutalist como película tiene un mensaje muy claro como una crónica cruda y la experiencia de los inmigrantes que está construida como una investigación sobre el punto de vista de los involucrados a través del estudio del carácter sin dejar de lado el drama, su historia refleja muy claramente el estilo homónimo, es decir, no nos presenta una narrativa demasiado complicada ni compleja, es la visión honesta de un artista ambicioso marcando sus defectos más que sus virtudes, lo que esperaríamos ver es a este hombre cumpliendo su sueño americano y reunirse con su esposa en medio de sus problemas son el abuso de la heroína y su actitud intransigente.

El guión escrito por Mona Fastvold y el mismo Corbet es arriesgado y no se siente ni lento ni pesado o que logre que perdamos el interés, hábilmente no depende de giros y revelaciones en su desarrollo, y en su lugar apuesta más por la profundidad que dan sus personajes y cómo se van construyendo de poco a poco hasta llegar a un punto en el que sabemos que no hay un punto de retorno y siguen hasta las últimas consecuencias.

Sobre su narrativa podemos decir que esta cinta explora varias sub tramas más profundas, tenemos el hecho de que este hombre tiene problemas de aceptación hacia sí mismo y su trabajo lo que lo lleva a tener un impulso obsesivo por tratar de encajar en alguna parte, luego tenemos la visión de una América en la década de 1950, el impacto que causa el dinero y el poder en la vida de las personas y por último lo que significa el diseño arquitectónico del brutalismo y sus orígenes, sin embargo, también está la vanguardia del arte como algo más comercial que personal y experimenta libremente sobre cómo las personas explotan el arte y valoran la función por encima de la expresión.

En cuanto a la ambientación el equipo técnico recreó al detalle y muy minuciosamente una época de lamour en la arquitectura así como todo el entorno  sobre todo por la espectacular fotografía que crea composiciones que lucen reales y muy actuales, la edición de Dávid Jancsó nos permite ver todo de manera fluida sin que haya escenas de relleno o minutos desperdiciados, todo lo que vemos está ahí por una razón, la edición de sonido es uno de los pilares fundamentales en la construcción de esta película, desde la calma de la primera escena hasta las secuencias de hombres trabajando hacen que la experiencia audiovisual sea completa.

Adrien Brody

Es de esperarse que no todo sea perfecto, si bien la historia principal y las sub tramas son bien tratadas y llevadas tenemos ese mensaje moral en la que tratan de redimir al protagonista que cae, se levanta y triunfa justificando que la pobreza y la ambición son una forma y estilo de vida más que una situación en la que se puede aprender, pretenciosamente es una versión diferente sobre el camino del héroe centrándose más en sus tropiezos que en sus aciertos, el amor, la moral, la honestidad, los anhelos, la amistad, son cosas que en este mensaje se sienten innecesarios y que si están es solo por cumplir y no porque esto ayude a una trama que se sostiene muy bien  por sí sola.

The Brutalist como título para este proyecto tiene más de un significado, principalmente se  refiere a la arquitectura brutalista de Lászlóa y su diseño modernista y a medida que avanza la trama y conocemos más de los personajes, se aplica también a la actitud de Harrison, no solo por la brutalidad física de las violaciones que comete sino por el racismo que implica y la explotación económica en la que se involucra y la promesa rota de una vida mejor en los Estados Unidos.

El cast lo conforman Adrien Brody, Felicity Jones, Joe Alwyn, Guy Pearce, Raffey Cassidy, Stacy Martin, Alessandro Nivola, Isaach De Bankolé y Emma Laird quienes con su talento logran hacer de estos personajes algo creíble que pueden hacer que empaticemos con ellos y sus problemas.

La música compuesta por Daniel Blumberg es el marco perfecto en cada pieza que enmarca a la perfección lo que estamos viendo que va de lo emotivamente triste a las fanfarrias victoriosas, un trabajo que no está aparte sino que es parte esencial de esta cinta.

En resumen, The Brutalist es una película sutilmente cruda y dramáticamente desgarradora que incorpora la historia en dos formas de expresión la arquitectura y el cine, tocando temas a profundidad como el capitalismo, el consumismo y el arte con sus consecuencias, una cinta que va más allá de cualquier expectativa, un bio documental que impone sus propias reglas funcionales en las que ni todo es tan malo ni todo es tan bueno.

The Brutalist ya está de estreno en salas cinematográficas de nuestro país. Cinepolis y Cinemex


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