Reseña de la Película El Diablo viste a la moda 2

Reseña de la Película El Diablo viste a la moda 2

El Diablo viste a la moda 2 demuestra que no es una moda pasajera

Desde sus inicios el cine y la moda han estado relacionados creando un subgénero dentro de la misma en la que muchas producciones han sido multipremiadas lo que ha dado a los diseñadores de vestuario una gran importancia en este medio.

A Hollywood le ha importado mucho el glamour en sus estrellas favoritas, ya sea en una alfombra roja de alguna premiere o en importantes premios que han otorgado hemos visto actores y actrices que lucen como lo que son, estrellas del mundo del entretenimiento, y al parecer esto ha tomado mucha más relevancia en estos últimos años que hacer cosas buenas con historias originales.

Como en cada cosa puede o no haber una excepción a la regla, en el año 2006 llegó a los cines la adaptación de una historia escrita por la estadounidense Lauren Weisberger, la famosa novela The Devil Wears Prada / El Diablo viste de Prada/El Diablo viste a la moda en la que veíamos de cerca el trabajo la editora de una revista de modas.

Una novela sobre eventos de la vida real que se narran con una fachada de ficción, Weisberger había trabajado como asistente personal de Anna Wintour la editora en jefe de la versión americana de la revista Vogue y decidió llevar esto al papel y Hollywood a la pantalla grande en el año 2006 a cargo del director David Frankel, y que es una de las adaptaciones más ambiciosas y más discretas y que luego de 20 años de su estreno es recordada hasta nuestros días.

En este 2026 y celebrando 2 décadas del estreno de su primera parte llega a los cines su secuela, The Devil Wears Prada 2/ El Diablo viste de prada 2/El Diablo viste a la moda 2 que promete seguir con una nueva historia modernizada y aún más reveladora sobre el complejo mundo de la moda.

¿De qué trata la película El diablo viste a la moda 2?

20 años después Miranda Priestly (Meryl Streep), Andrea/Andy Sachs (Anne Hathaway) y Nigel Kipling (Stanley Tucci) regresan a las calles de Nueva York y a las sofisticadas oficinas de la revista Runway para redefinir sus carreras y junto con ello el resto de sus vidas en un mundo moderno en el que la era digital amenaza con sustituir lo que por años han logrado hacer en el mundo de la moda.

Hollywood ya se había tardado en hacer de esto una nueva franquicia de películas basadas en estos icónicos y no tan ficticios personajes del mundo de la moda, una nueva historia que tiene un trasfondo más interesante que las lujosas galas que presenta.

El Diablo viste a la moda fue en su momento todo un suceso que pasó a ser de una moda pasajera todo un clásico en la cinematografía del género que ocupa, el drama y la comedia siguen estando presentes sólo que ahora con un enfoque más moderno y más oscuro que se aleja por completo de lo que la autora Lauren Weisberger publicó en su novela Revenge Wears Prada / La Venganza viste a la moda en el año 2013.

Es indudable que muchas cosas suceden en 20 años de diferencia, los constantes cambios que tenemos y que construyen una modernidad actual son temas en los que se ha basado el entretenimiento, producciones que han sido innecesarias y otras más que podrían parecer que lo son y que discretamente aportan algo sin llegar a ser el éxito efímero que todos esperamos.

Entre todo el glamour y el lujo en el que se basa la alta costura y los costosos tacones altos, El diablo viste a la moda en su primera y ahora en su secuela nos recuerda que algo que parece inalcanzable en el mundo actual puede cambiar radicalmente de un momento a otro,  ahora se trata del cambio, de un trabajo editorial estable en una publicación muy respetable que está a punto de transformarse en algo completamente nuevo y que todo ese trabajo de años puede ser sustituído por influencers de la moda en un mundo digital que muy poco entienden sus protagonistas.

Estas 2 cintas al igual que muchas otras producciones que abordan este tema suponen una fantasía en la que no hay nada más importante que la ropa, los restaurantes lujosos, los viajes, las amistades y contactos que forman un estilo de vida que la mayoría de nosotros no podríamos permitirnos en un mundo real en el que la ficción es un chiste y lo real se adapta al medio y al entorno.

Siguiendo los pasos de su antecesora, esta nueva entrega ofrece una nueva historia sobre lo mal que están las cosas en todos los medios enfocandose a 2 cosas principales, la modernidad en las publicaciones y como han pasado del papel a lo digital y cómo han cambiado quienes están a cargo de esto, ahora la moda son los influencers que sin tener la experiencia y el conocimiento monetizan sobre cosas que suponen dejando de lado la experiencia que han tenido los que ahora son viejos en este competitivo medio.

20 años después regresa el elenco original junto con el director David Frankel y la escritora Aline Brosh McKenna, este es el ejemplo perfecto de que la novela y la película son productos completamente diferentes, que se pueden usar a los personajes ya establecidos y transformarlos o bien desarrollarlos más allá de lo que ya conocemos y esto también es un ejercicio muy interesante de ver la evolución que han tenido y su edad ante un trabajo que tiene una base firme en la belleza y la juventud.

Lo anterior podemos verlo desde diferentes perspectivas, por un lado tenemos a Andy (Anne Hathaway que ya es una periodista reconocida y por el otro a su antagonista Miranda Priestly (Meryl Streep) que ya es una mujer mayor que eventualmente dejará todo este mundo que ha controlado por años y que le ha dado su fama y prestigio, Andy está a punto de aceptar un importante premio del periodismo cuando todos los presentes reciben el mismo mensaje de texto en el que les comunican que prácticamente todos están despedidos.

La historia va dando giros interesantes, vemos a Andy recibiendo la noticia de que la revista Runway tal como lo conoce está a punto de desaparecer y para salvarla revista realiza una entrevista con la multi millonaria y filántropa Sasha Barnes (Lucy Liu), que está saliendo de un divorcio y busca regalar sus bienes a causas femeninas en las que ella cree, junto con esto se dan situaciones de comedia y de enredos, dramas y hay nuevos intereses románticos para Andy y Miranda interpretados por Patrick Brammall y Kenneth Branagh.

Lo anterior es una acción que puede aplicarse en el periodismo hoy en día después de que otra empresa con otra visión y poderío llega a cambiar radicalmente las cosas, y este es el punto de partida para que ella se vea obligada a regresar a su antiguo empleo al lado de Miranda la que sigue siendo una implacable editora, pese a lo que acaba de suceder Andy acepta su premio pronunciando un apasionado discurso sobre la lamentable situación a la que todos nos enfrentamos en el mundo real.

Ella regresa para hablar bien sobre la remodelación en la dirección editorial de la revista y usar sus relaciones públicas, ni Miranda ni su mano derecha Nigel (Stanley Tucci) recuerdan a Andy a primera vista o al menos eso nos hacen creer como un chiste ya conocido, la colocan  en una oficina que es más bien un almacén y la emparejan nuevamente con la asistente Jin (Helen J Shen) mientras que los dos asistentes principales de Miranda son Amari (Simone Ashley) y Charlie (Caleb Hearon), una de las mejores referencias de que todo ha cambiado es cuando Charlie le menciona a Andy que hubo algunas quejas ante recursos humanos sobre el maltrato laboral  porque al parecer ella solía arrojar sus abrigos y sus bolsos a sus asistentes o les pedía cosas imposibles cuando ve a Miranda en su oficina colgando su propio abrigo.

En esta secuela podemos ver que los personajes han cambiado y han evolucionado junto con su entorno adaptándose a una modernidad que muy poco entienden y casi nada les importa, De hecho, Miranda por ejemplo vive en un mundo diferente, uno donde el equilibrio entre el trabajo y la vida personal tiene una línea de distinción y un mundo donde las publicaciones impresas perdieron su relevancia así como sus altos presupuestos y costos haciendo chistes negros como que el número del mes de septiembre es tan delgado que prácticamente puedes usarlo como hilo dental, Miranda comenta con tristeza y preocupación que todo y todos están a punto de desaparecer.

A lo largo de toda la película vemos que su historia principal desarrolla sub tramas mucho más interesantes como son la modernidad en el medio editorial, el recurso humano que ha significado mantener una revista a la vanguardia por mucho tiempo, la edad de sus trabajadores y las consecuencias de los cambios, podría sonar a que todo esto ya lo vimos y que es un cliché, la diferencia está en que aquí esto está muy bien hecho, muy bien escrito y muy bien llevado y no es el hecho de que simplemente veamos esto como un entretenimiento sino como una referencia y una crítica descarada a la realidad que día a día vivimos.

Todos hemos escuchado frases como, aquí nadie es indispensable, tu trabajo lo puede hacer otra persona, modernízate, ya estás viejo para lo que haces, y este es el trasfondo más interesante de todo, y asi durante sus 119 minutos de duración vemos que todo es un plan estratégicamente hecho por uno de sus protagonistas para que Andy regresara y se diera cuenta a sí misma que el mundo del periodismo es tan traicionero como el mundo de la moda, que hoy podemos estar y mañana no sin tener la más mínima conciencia de que eso en realidad sucede.

Por otro lado tenemos esa crítica directa al cambio que han tenido durante 20 años los medios de comunicación, que pasaron de ser físicos a digitales, que los expertos en estos trabajos han sido sustituidos por influencers que bajo patrocinios han descubierto una nueva fuente de trabajo al monetizar sus contenidos sin que algunos estén preparados o tengan el suficiente conocimiento sobre las cosas de las que creen que el mundo necesita.

Y finalmente tenemos el tema de la edad y de cómo afecta esto a quienes tienen la experiencia necesaria, los conocimientos y la educación sobre el tema que los ocupa, principalmente para Miranda y Nigel, mientras que ella ve su retiro como algo eventual, él lo ve desde la perspectiva de que muy poco ha importado su trabajo y su presencia lo que pone en riesgo todo lo que ha planeado y ha hecho por la revista durante tantos años, mismos que no está dispuesto a renunciar sin antes haber luchado por conservarlo.

Era de esperarse que esta historia se alejara por completo de lo que es el plot de la novela ya publicada y es simple de entender, nada de esto se podría haber hecho hace 10 años cuando esta secuela ya estaba planeada y que el mismo estudio rechazó, las condiciones para que esto tomara forma como un proyecto cinematográfico que abriera la posibilidad a una nueva franquicia se planeó como una miniserie de televisión lo que corría con el riesgo de que su elenco original no regresara en ese formato.

Luego de los cambios que la escritora Aline Brosh McKenna hizo al guión las cosas fueron cambiando, se le criticó por su presunto uso de tropos racistas y anti asiáticos sobre el  personaje de Jin Chao (Helen J. Shen), los altos costos que suponía filmar en locaciones reales y los permisos para poder hacerlo, y claro está los salarios del elenco.

El mensaje de la película es claro, es conciso, y es real sobre lo que representa trabajar para una empresa que puede o no ser comprada por una multinacional y la crítica que esta hace a las grandes corporaciones estadounidenses y su manera de trabajar y aprovecharse de otras en sus puntos económicos más débiles luego de la pandemia de Covid.

No estamos ante una cinta innecesaria aunque así lo parezca, estamos ante un trabajo con un guión que podría parecer superficial y mediocre en su desarrollo que también se refleja  en el resto de los personajes, incluyendo a la ex primera asistente de Miranda, Emily Charlton (Emily Blunt) que ahora trabajando para Dior, la cinta hace todo lo posible para darnos esas ansiadas referencias nostálgicas, viejos rencores y un despertar emocional sobre lo que ha sido de todos ellos en 20 años.

Sin duda el personaje que progresivamente destaca en esta historia es el de Nigel que es el que tiene los mejores diálogos y el mejor discurso hacia el final, el fallo en este proyecto está en el hecho de que necesariamente los personajes tienen que evolucionar, que aquí los personajes asientan aún más que ya no se sienten esenciales, que ahora son viejos y que por ende tienen que aceptar su edad y un eventual retiro, todo bajo un marco de cinismo y sarcasmo.

Lo que desconcierta y se puede tomar como el mayor fallo que tiene es la resolución a todo esto en la que una multimillonaria es quien salva la revista y el futuro del periodismo con el mensaje moral de que grandes sumas de dinero pueden destruir cosas muy significativas y útiles así como quienes trabajan en ello y que también puede reconstruirlas, el final entre Andy y Emily es especialmente divertido y maravilloso, se da lo que muchos de nosotros queríamos ver, que se sinceraron la una con la otra y terminan siendo amigas.

El cast lo conforman Meryl Streep, Anne Hathaway, Emily Blunt, Stanley Tucci, Justin Theroux, Lucy Liu, Simone Ashley, Tracie Thoms, Patrick Brammall, Caleb Hearon, Helen J. Shen, George C. Wolfe, Pauline Chalamet  y Kenneth Branagh quienes entienden perfectamente bien que estos personajes más que ser caricaturizados son un reflejo de lo que es la sociedad consumista actual.

Siendo una película en la que la moda es el elemento principal a desarrollar no podían faltar los cameos entre los que están Donatella Versace, Marc Jacobs, Calum Harper, Heidi Klum, Naomi Campbell, Ashley Graham, Jon Batiste y Lady Gaga.

La música compuesta por Theodore Shapiro que regresa para dar un enfoque completamente nuevo a lo que había hecho en su primera parte, ahora desarrolla piezas más nostálgicas que se entre mezclan perfectamente con canciones como Shape of a Woman de Lady Gaga y que es el tema principal, Runway un dueto de Gaga con Doechii, End of an Era de Dua Lipa, Walk of Fame de Miley Cyrus y Brittany Howard entre otros.

En conclusión, El Diablo Viste a la Moda 2 trae de regreso a todo su elenco y a su equipo técnico y es agradable volver a ver a estos viejos personajes que ya son parte de la cultura pop y que ahora desarrollan una trama más realista dentro de un mundo irreal y que es muy bien llevado aunque su mensaje pueda pasar desapercibido, una crítica que nadie pidió y que queda muy acorde a la modernidad de nuestros días pero que aporta una buena dosis de entretenimiento, un trabajo bien hecho que vale mucho la pena.

Queda en duda si esto seguirá en una tercera parte o las cosas se queden aquí como una clara referencia de que las secuelas innecesarias pueden tener algo nuevo que aportar sin que sea del todo innovador y original.

El Diablo viste a la moda 2 ya está de estreno en salas cinematográficas de nuestro país. Cinepolis y Cinemex principalmente.


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