Raya and the Last Dragon es una buena propuesta que carece de originalidad

Si algo ha caracterizado a los estudios Disney desde que inició ha sido por su animación y sus historias, que para el canon y la sensibilidad de la gente hoy en día hay cosas que pasan a ser políticamente incorrectas sin tomar en cuenta que cuando se hicieron eran otros tiempos.

En su mayoría estas producciones han tenido como protagonistas a sus princesas quienes han vivido aventuras para defender sus ideales con orgullo y pasión, desde lo más profundo del bosque o hechizadas para dormir, aquellas que desafían a su familia y a todos por amor hasta la que vive en un pueblito de la antigua China.

Estas princesas que toman todo lo que tienen para empoderarse y salir adelante en un mundo donde al parecer y por las circunstancias tienen todo en contra pero, logran salir avantes y volverse populares; todo esto viene acompañado por un merchandising muy importante lo mismo la sobre explotación de sus imágenes como ejemplo a seguir para muchas niñas y jovencitas al rededor del mundo.

Raya and the last dragon es el más reciente trabajo de estos estudios que de manera discreta ha pospuesto su estreno por la situación mundial actual pero que no descarta su estreno en cines.

¿De qué va la película?

Cuenta la historia que después de una gran batalla entre grandes dragones y los espíritus malignos conocidos como los Druun, el mundo queda a salvo de este mal pero también sin la protección de los dragones, cuando Raya comete un error fatal su mundo vuelve a sumirse en la oscuridad y será ella quién tenga que encontrar a Sisu el último dragón e intentar restaurar el orden para salvar el reino de Kumandra.

Disney se ha arriesgado los últimos años en presentar historias que si bien no son tan originales son novedosas para su público ya sea por el enfoque o bien por los cambios que han hecho y se han enfocado en contarlas en un nuevo entorno que es más colorido para contar una aventura entre gemas mágicas, maldiciones, dragones legendarios y guerreros intrépidos.

Dirigida por Don Hall y el mexicano Carlos López Estrada, escrita por Qui Nguyen Adele Lim pone en claro que desde su concepción y desarrollo estaban en el camino correcto de hacer algo completamente distinto pero que a su vez fuese exitoso, nos presentan a una heroína formidable con tintes espirituales siguiendo la linea que tuvo Moana (2016) con más acción directa con consecuencias que solo una historia que evoca al camino del héroe.

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La animación es impecable en todo momento algo que no decepciona en ningún momento pero que a ratos parece estar por encima de su historia y narrativa, las secuencias de lucha y acción no se parecen en nada a lo que los estudios hayan presentado con anterioridad en alguna otra de sus producciones, entendieron bien que era necesario actualizar las características de sus personajes para desarrollarlos de una manera lineal y más apegada a la historia sin perder el tiempo con sub tramas innecesarias, tiene en su contexto a personajes fuertes, imágenes increíblemente originales; sus personajes a diferencia de otros y sí cabe la comparación por ejemplo con Frozen es que todos los que participan aquí tienen emociones y no se cortan en demostrarlo lo que los hace cálidos y amigables de quienes como espectadores nos preocupamos.

La historia engancha mucho desde los primeros minutos porque todo este reino ficticio de Kumandra está muy bien estructurado hasta en los más pequeños detalles, podríamos llegar a pensar como espectadores adultos que lo hacen más para que los niños identifiquen lo que ven pero nada más allá de la realidad, el concepto y la cuadratura que tienen es justamente lo que se necesita para tener ese telón de fondo que enmarque esta historia.

El fallo que tienen es que sin ser pretenciosa busca llevar ese mensaje de empoderamiento a la mujer que lo vemos en cada momento porque si ella se equivocó es su responsabilidad resarcir ese daño, asumir las consecuencias y salir avante cueste lo que cueste lo que deja por un lado la parte de la historia que debe ser divertida y graciosa, sino que por momentos quiere que sintamos la culpa de la protagonista y que justifiquemos con esto sus acciones; este tipo de mensajes que dejaron de ser subliminales hace mucho tiempo también caen en lo políticamente incorrecto según los estándares con los que se miden hoy en día porque una película debe tener elementos que la hagan redonda, buena animación, buena historia, buenos personajes, un mensaje y aquí este último toma una relevancia que no necesita para cautivar al público así como sus inclinaciones políticas.

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Con un buen guión en términos de desarrollo de personajes no cambia mucho su ritmo, los buenos están bien definidos así como los malos, sabemos quiénes son los cómicos y divertidos de aquellos que entran en acción pero que muy poco funciona si se trata de confrontar emociones porque va más enfocada hacia algo cálidamente familiar en muchas de sus ideas, da la impresión de que este trabajo no habría funcionado en pantalla grande sino que fue hecha para verse en casa teniendo una producción por encima de la que requiere este formato.

El elenco de voces es muy acorde con lo que se cuenta Kelly Marie Tran, Gemma Chan, Izaac Wang, Sandra Oh, Thalía Tran, Lucille Soong y Alan Tudyk hacen un trabajo sumamente destacado porque le dan ese plus de emoción y sentimiento a todos, queda claro que quién tuvo más esfuerzo es Awkwafina quién disfruta de un papel sorprendentemente excéntrico, expresando y dando voz a un personaje que debió haber sido muy difícil de realizar en una película que no se toma a sí misma tan en serio porque puede manejar esa mezcla de acción dramática con comedia tonta sin perder su esencia.

La música compuesta por James Newton Howard es una partitura sutil pero a la vez muy concreta que le da gran fuerza a las escenas de acción, el soundtrack cuenta con la participación de la cantante filipina KZ Tandingan quién interpreta la primera canción de Disney en idioma filipino titulada Gabay (guía).

En conclusión es un trabajo muy novedoso y digno de ver si dejamos de lado el tema del feminismo y disfrutamos más de la acción y el entretenimiento, Raya ya puede considerarse uno de esos personajes trascendentales porque cumple perfectamente con la política impuesta por el estudio que no se queda solamente en ser una película bonita.

Raya and the last dragon ya está disponible en la plataforma Disney +