El inocente es también muy culpable

Las series españolas originales de la plataforma Netflix han tenido una buena critica y una buena resepción por parte de los suscriptores empezando porque la casa de papel de (2017) creada por Álex Pina tuvo un éxito sin precedentes en ese país y luego a lo largo del mundo.

Esto trajo consigo que muchas más plataformas hicieran lo propio con diversos proyectos que abarcan diferentes temáticas como por ejemplo 30 monedas de Alex de la Iglesia para HBO España, este formato está haciendo que muchos buenos directores y actores ibéricos vean en esto la forma de contar historias de manera más larga y concreta.

La serie estrella que acaba de estrenar la plataforma es una adaptación de la novela homónima de Harlan Coben, El Inocente es un nuevo thriller melodramático que plantea lo que pasa después de que al protagonista le acusan de un crimen involuntario y las consecuencias que eso le trae no solo en su vida personal sino también en cómo afecta su entorno.

¿De qué va la serie?

Mateo Vidal “Mat” (Mario Casas) es un joven que tras interceder en una pelea que tiene su hermano en una discoteca, al calor de las copas y la pelea accidentalmente golpea a uno de los implicados y éste muere al instante frustrando así su brillante futuro como estudiante de leyes, luego de una condena de 4 años de cárcel se convierte en un abogado exitoso y se casa con Olivia (Aura Garrido) una chica a la que conoció en un bar, al quedar embarazada juntos planean una vida futura de verdadero idilio con la casa perfecta y una relación por demás estable pero, las cosas dan un giro cuando ella desaparece durante un supuesto viaje laboral a Alemania al mismo tiempo Mat comienza a recibir extraños mensajes en video celular, mientras tanto la inspectora de policía Lorena Ortiz (Alexandra Jiménez) asignada al caso sospecha que él está relacionado con el asesinato de una falsa monja vinculada a una red de trata de blancas y narcotráfico, es así como el protagonista emprenderá la búsqueda de la verdad que se relaciona con su tormentoso pasado.

Esta mini serie está estructurada de una forma muy tradicional en este género, tenemos una víctima, un agresor, la condena, su redención y un misterio que se relaciona con todo lo anterior  podríamos decir que es como un rompecabezas en el que cada situación es una pieza clave para resolver lo que sucede.

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La serie cuenta con historias entrelazadas e imágenes que se presentan a manera de flashback que tiene a su vez una relación directa con  el presente, de aquí que se construyan otras subtramas que apelan a giros narrativos sorprendentes entre sus personajes que de poco a poco van desarrollando un thriller que se tambalea entre lo policíaco y lo psicológico.

Aquí es donde se presenta el primer problema, este trabajo pretende ser muy fiel a la novela que enreda al lector pero al adaptarlo hay cosas que cambian de manera muy drástica y que se van alejando de poco a poco del material original cambiando toda la estructura narrativa y volviendola una serie que deja entre ver que el creador y director Oriol Paulo puede manejar mejor el suspenso como antes lo hizo con los ojos de Julia (2010) y Contratiempo (2017), trabajos impecables que aquí quiere repetir con la misma fórmula quedando solo en el intento.

El guión escrito por Jordi Vallejo, Guillem Clua y el mismo Oriol Paulo carece de toda esa fuerza narrativa que requiere el género de suspenso porque, enreda la trama principal con sub tramas que no llevan a ninguna parte pero que es evidente que entretienen y nos mantiene a los espectadores interesados en lo que sucede, no sé si esto sea bueno o malo porque a medida que va avanzando la trama queremos ver cómo se resuelven algunas de las situaciones secundarias pero ninguna tiene conclusión que nos prepare para un buen cierre, aquí eso no sucede porque se apendejan mostrando escenas de relleno que se supone son de suspenso pero no hay nada que sorprenda si se la pasan media hora manejando sin un rumbo fijo pretendiendo que quién lo hace está seguro de que le llevará a encontrar más pistas sobre el caso, sí, me refiero a la policía.

Otro problema que vemos es que en cada capítulo presentan de manera individual a uno de los personajes y cómo es que se relacionan con lo que está sucediendo y con el protagonista lo que resulta en una auténtica pérdida del recurso porque es una historia que da para mucho pero que su simetría no le ayuda y mucho menos el guión porque se supone que con esto los flashbacks nos sirven para entender el presente, a medida que avanza la situación se vuelve enredada e incontrolable y es por el mal manejo de la información donde se cree que nosotros como espectadores sabemos lo mismo que el resto de los personajes pero no es así porque sin haber leído la novela vamos 5 pasos adelante, el innecesario uso del cliffhanger donde cada uno de los episodios se centra en un hecho concreto para que al final planteé una incógnita que se supone se resuelve en el siguiente crea una pseudo tensión psicológica que para nada impacta.

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Es muy fácil caer en el cliché de que estamos viendo una estructura narrativa sólida llena de interrogantes que muestra lo original que puede ser salirse de la linealidad para presentar una historia en diferentes tiempos y lugares con diferentes puntos de vista, una atmósfera que pretende jugar a confundir constantemente al espectador de una manera en la que se supone no nos vamos a dar cuenta de que lo están haciendo pero que ya hemos visto muchas veces en otro tipo de producciones.

En cuanto al elenco tenemos Mario Casas, Aura Garrido, Alexandra Jiménez, José Coronado, Martina Guzmán, Gonzalo de Castro, Miki Esparbé, Xavi Sáez y Anna Alarcón forman un equipo muy dispar porque mientras unos están sobre calificados para interpretar a sus personajes otros quedan muy por debajo son sus interpretaciones; en el caso específico de Mario Casas es muy versátil como actor pero en sus últimas participaciones ha interpretado a personajes muy similares, víctimas vengativas incluso en el practicante (y que seguimos sin saber qué es lo que practicaba) donde encarnaba al villano y aquí es muy similar.

En conclusión, El Inocente es un thriller que entretiene, atrapa y genera adicción, pero también es cierto que no aporta nada al género porque no se permite tomar el riesgo y queda solo como un trabajo que no es lo que parece ni lo que prometen.

La serie ya está disponible en la plataforma de Netflix.