Clayface es el nuevo fracaso de Warner y DC Studios
Pareciera que Warner Bros y DC Studios no han aprendido nada de sus errores, es decepcionante que un universo que tiene a grandes personajes, héroes y villanos han sido representados de maneras modernas pero muy equivocadas.
Ya vimos grandes fracasos en taquilla de producciones que no han llegado a nada y los planes que tienen a futuro tampoco son lo que prometieron ni algo que termine de convencer a propios y a extraños.
Ya se comentó con anterioridad que Batman es uno de los personajes que les ha salvado el trasero varias veces, su estética oscura y gótica muy pocas veces de ha representado de una manera convincente y efectiva, su galería de villanos tiene casi de todo desde psicópatas asesinos que ríen hasta otros que no son tan conocidos y que pudieran caer en el absurdo, lo cierto de todo esto es que teniendo estos estudios la posibilidad de hacer algo destacado y espectacular hacen exactamente lo contrario.
Desde que Matt Reeves tomó al caballero de la noche y lo transformó en algo muy diferente lo que habíamos visto los planes para expandir su universo parecía llevar una lógica más realista tomando como ejemplo al Joker (2019) de Todd Phillips con proyectos de los que muy poco se habló y terminaron por ser cancelados siendo la TV serie de The Penguin (2024) el único spin off de este universo.
Dentro de los planes que Reeves tenía estaba uno que sonaba interesante por el giro y el tratamiento que quería darle, Clayface, un villano de Batman que se hizo popular gracias a la serie Batman: The animated series teniendo 2 episodios titulados Feat of Clay parte 1 y 2 escritos por Marv Wolfman y Michael Reaves dirigidos por Dick Sebast y Kevin Altieri en donde se narraba su origen que sorprendieron por su animación y el buen desarrollo de su historia.
Warner Bros y DC Studios rescataron este proyecto para hacer de esto una película de suspenso psicológico y terror corporal que eficazmente pudiera desarrollar a este personaje desde un punto de vista más siniestro y aterrador, el proyecto quedó en manos de James Watkins y en esta recta final de este 2026 y después de muchos inconvenientes la cinta por fin se estrenó en salas de cine.
¿De qué trata la película Clayface?
El sorprendente ascenso de Matt Hagen (Tom Rhys Harries) que pasó de ser un joven de las calles de Gotham a una estrella en Hollywood, su carrera se ve trágicamente truncada cuando las acciones de un jefe criminal Markos Szabo (David Dencik) lo deja horriblemente desfigurado; ya lejos de su fama y fortuna ha sido abandonado por quienes lo rodean, sin nada que perder y quizá mucho por ganar Matt se somete a un tratamiento experimental y vanguardista que milagrosamente le devuelve su apariencia anterior pero también altera de forma inesperada su percepción de la realidad en donde tomará venganza de aquellos que considera sus enemigos descubriendo que tiene ahora una habilidad destructiva y muy peligrosa.
Si bien esta cinta está inspirada en Joker en cuanto a representar a un villano de la galería de Batman como un supuesto anti héroe también toma inspiración de películas de Martin Scorsese como The King of Comedy (1982) y la perturbadora Taxi Driver (1976), así como en los episodios de la serie animada de 1992, esta cinta de DC Studios también trata de imitar a The Fly (1986) la clásica cinta de horror corporal dirigida por David Cronenberg transformándola en una historia de amor y de venganza.
Debido a que este proyecto pasó antes por varias manos y varias decisiones absurdas y estúpidas fue muy difícil de lograr que pudiera lograr ser una cinta de horror que estuviera a la altura de la antes citada, el problema que tiene la historia del origen para uno de los villanos de Gotham, el resultado es una completa falta de construcción y consistencia con respecto a su trama y subtramas e incluso nos preguntamos ¿cómo se supone que nosotros como espectadores deberíamos sentirnos con la desgracia de su protagonista?

La respuesta a la pregunta anterior es simple, esta cinta no nos da algo que nos sorprenda y mucho menos que nos llegue a producir un horror que nos lleve a pensar que esto es un buen trabajo y que está a un nivel aceptable no tanto por la historia de un villano de Batman que tiene que desarrollarse sin este personaje, sino que deba de sostenerse por sí misma con la posibilidad de pertenecer a un universo que aún no tiene ni pies ni cabeza.
La idea de que esto fuera más horror que ficción tuvo grandes cambios en su guión original, es sorprendente que teniendo un guión escrito por Mike Flanagan que conoce los géneros de suspenso y horror con cintas como Ouija: Origin of Evil (2016), The Haunting of Hill House (2018) y Doctor Sleep (2019) no hayan aprovechado la oportunidad de hacer de esta cinta algo medianamente memorable que tuviera su propia personalidad sin tener que imitar lo que otros ya hicieron con mucho éxito.
Matt Hagen (Tom Rhys Harries) es la nueva cara bonita de Hollywood, un guapo actor que aparece en la televisión nocturna y estando en el set de su última producción se entera que seguramente lo que está haciendo será un rotundo éxito, para celebrarlo se dirige al club Vesuvius, el más popular de Gotham, donde baila con la mujer más sexy del lugar Mia Torrez (Joana Ribeiro), y la lleva a casa esa noche, ignorando las advertencias de su amiga Corey (Joshua James) sobre que Mia es la mujer del mafioso criminal Markos Szabo (David Dencik), un personaje estructurado para parecerse al Kingpin de Marvel Studios con ese aire de superioridad y planes destructivos que hace uso de su poder para estar por encima de la ley.
No es difícil ni nos sorprende adivinar que este mafioso sabe cuál es la debilidad de Haggen, su rostro, después de tenderle una trampa y capturarlo Szabo mutila su rostro hasta el punto que quedar irreconocible, Matt siente cómo toda su vida se desmorona poco a poco, su agente lo abandona, su manager (Eddie Marsan) lo malversa y le roba e incluso su amigo Corey termina haciéndose con los contratos que deberían haber sido para Matt, en su desesperación se encuentra con la científica Caitlyn Corr (Naomi Ackie), quien ha desarrollado una tecnología de nanocélulas que podría reparar las heridas que deformaron su rostro.
Al principio el tratamiento funciona con mucho éxito incluso Matt sorprende a todos al presentarse en la alfombra roja de una película que alguna vez estuvo destinado a protagonizar, y aquí es donde Clayface toma la decisión de no tomar realmente una decisión sino de planear una venganza contra aquellos que considera ahora sus enemigos, Matt necesita tener algo que cause impacto o decir algo sobre cómo sobrevaloramos la fama y volver a ocupar un lugar en la competida farándula y es aquí donde empiezan los fallos en esta cinta, Flanagan y Amini hicieron lo que pudieron con lo que tenían, los estudios decidieron recortar partes importantes del guión original donde este tema se desarrollaba de otra manera.
El tratamiento poco a poco comienza a ser menos eficaz y a medida que el rostro de Matt comienza a desmoronarse se va convirtiendo en una figura trágica, en alguien que fue mutilado, abusado y descartado por un sistema corrupto que usa este incidente para descartar a las estrellas en ascenso, con la misma rapidez se convierte en un villano prófugo de la ley, ahora Hagen está controlado por su venganza y por la tecnología que circula por su cuerpo el cuál puede transformarse en lo que quiera y ser quién quiera volviéndolo cada vez más violento, esto último ya estaba establecido como un psicópata y un asesino en serie lo que hubiera sido muy interesante de ver y que fue recortado.
Al ser una producción con un bajo presupuesto no podemos pedir mucho sobre sus efectos especiales que bien pudieron ser mucho mejores y que quedan muy por debajo de lo que vimos en la serie animada, las transformaciones de Clayface van desde hacer un enorme puño a transformarse y transferirse para crear entidades externas que él mismo pueda manejar a su antojo en su retorcida realidad.
Lo que pudo ser un thriller de suspenso con un mejor horror corporal que lo que vimos en The Substance (2024) desarrollando su propia identidad y personalidad esto simplemente se convierte en un thriller de venganza con muy pocos elementos rescatables, el policía John Borrelli (Max Minghella) comienza a sospechar que todos los que rodean a Matt están siendo asesinados y resulta que una sobredosis del tratamiento de Corr ha convertido a Matt en un ser cambiaformas, en alguien que no sólo puede adoptar la apariencia de cualquiera sino también utilizar su cuerpo maleable como arma.

Lo anterior es una idea muy interesante sin embargo se vuelve descaradamente hueco narrativamente justificando las acciones de este personaje y en donde nos preguntamos, siendo Matt Hagen un villano ¿deberíamos celebrar su violencia y psicosis? ya en las escenas finales de la película Matt toma decisiones que simplemente no encajan y tampoco tienen lógica emocional de cómo se desarrolló este personaje.
El guión que tiene serios agujeros de continuidad y una lógica coherente que enlace y desarrolle su historia principal con sus sub tramas, en lugar de hacer esto y de dirigir más las acciones hacia un desenlace aterrados las cosas se quedan en una zona de confort y de cliché que ya habíamos visto antes en las producciones de Sony Pictures y el tratamiento que le dieron en solitario a los villanos de Spider-Man como Morbius, Kraven, Rhino y The Vulture, la cinta carece de un lenguaje visual efectivo renunciando completamente a tener una atmósfera que nos conecte con todo lo demás que está haciendo James Gunn y Peter Zafran.
Este proyecto se viene abajo en el momento en el que deciden que esto puede ser tan flexible que puede funcionar por sí sola y a su vez siendo parte de este nuevo DCU, lo que es un problema porque no define lo que quiere ser ni tampoco tiene una identidad propia como la tiene ahora The Penguin e incluso Joker a la que quiere desesperadamente imitar , decir que aquí no existe tensión visual sería quedarnos cortos; este proyecto carece de de confianza y la espectacularidad que nos prometieron.
Al ver los trailers nos damos cuenta de los recortes que tuvo, escenas que no aparecen en la cinta, los cambios de vestuario y de tono, el paso de lo sombrío a lo colorido sin tener una razón de peso que justifique y sustente estos cambios, las pobres y contadas transformaciones que tiene el personaje, si la cinta se llama Clayface queremos ver más de Clayface que a un personaje pretendiendo serlo, escenas de violencia poco interesantes que debieron ser más explícitas como estaba en el guión original.
Resumiendo todo lo anterior Clayface como película fracasa rotundamente en el intento de presentarnos algo nuevo y sorprendente, fracasa en tener un guión pobre con pésimos diálogos, fracasa en desarrollar mucho más la idea de que este personaje puede ser peligrosamente terrorífico, fracasa en el intento de querer pertenecer a un universo que tiene muy serios problemas, fracasa en querer imitar cintas que fueron bien planeadas en las que sus personajes tienen un desarrollo y personalidad y por último,fracasa sin tener el apoyo de su contraparte en este caso de Batman.
Minuto a minuto de los 108 que dura esta cinta vemos solamente un fracaso tras otro y ni hablar de los efectos especiales y la trama cada vez se vuelven más ilógicos que no le hacen mucho el favor a las transformaciones de Matt, la película funciona limitadamente y hace un mejor trabajo cuando pasa de tener diferentes caras, se nota la falta de recurso e inventiva por ejemplo, se esconde detrás de una puerta y sale de esta como otra persona sin mostrarnos lo que justamente todos queríamos ver, una transformación impactante, la mecánica de como son estas transformaciones tampoco nos queda muy claro lo que nos hace preguntarnos ¿son parte de su subconsciente? ¿necesita pensar y enfocarse mentalmente en alguien para convertirse en ellos? ¿tocarlos le da la habilidad de transformar tejidos sintéticos como la ropa de manera exacta y eso también es parte de su habilidad? esto nos deja más preguntas que respuestas que la serie animada respondió perfectamente bien.
Durante estos últimos años y estos últimos proyectos propios y extraños nos hemos preguntado si ¿DC Studios esperaba que esto fuera un éxito de boca en boca al estilo Barbie o si estaban planeando que esto se vendiera por sí solo con la muy escasa publicidad que le hicieron? con esto último y después de ver el intento de mezclar una atmósfera sangrienta de un género que ya está establecido con uno de ciencia ficción más enfocada a la fantasía de los super héroes y sus villanos nos queda claro que tenían una buena idea para que todo esto fuera un éxito y terminó siendo todo lo contrario.
Lo que realmente sorprende de todo esto es como tratan de conectar con referencias muy pobres al personaje con el ambiente oscuro de Gotham y sí, hay claras referencias y guiños muy específicos sacados de Batman: Animated Series que no supieron concretar ni desarrollar, tampoco pudieron hacer una post producción que ocultara un guión tasajeado y cambiado y a una pésima dirección en la que ninguno de los actores puede desarrollar a sus personajes de una manera creíble y lógica.

Somo conscientes de que este proyecto necesitaba tener una mejor planeación y una mejor visión de lo que quería ser y a dónde quería llevarnos, independientemente de las comparaciones quienes no conocen al personaje ni tienen el bagaje de la serie animada, la cinta se vuelve aburrida, tediosa y mediocre, tampoco se toman mucho la molestia de explicar cosas que son importantes y básicas para que todo el que la vea entienda que este personaje es un villano al que no hay que justificar ni romantizar sus acciones, un error que se ha vuelto común y normal en este tipo de cintas, un cliché donde los villanos se redimen y pasan a ser un antihéroe con el que podamos simpatizar y al que le quitan toda su estructura, personalidad y esencia.
El elenco lo conforman Tom Rhys Harries, Naomi Ackie, David Dencik, Max Minghella y Eddie Marsan quienes hacen lo que pueden con lo que tienen y que su talento no fue lo suficientemente convincente para desarrollar a sus personajes, todos se quedan en el intento de hacer algo medianamente relevante.
La música compuesta por Volker Bertelmann tampoco es un elemento muy destacable, piezas que parecen estar en una secuencia muy diferente a lo que vemos en pantalla, bien podríamos pensar que la cinta es una cosa y la música es otra que no tienen un punto de conexión y si bien este trabajo es bueno a secas que funciona mejor como un material independiente que como parte de un proyecto que carece de lo básico para estar al nivel de lo que pretendía ser.
En resumen Clayface podría ser la visión más aburrida de un personaje del universo DC llevada al cine hasta ahora, pero que por su estructura y naturaleza desigual de la película resulta siendo un ambicioso fracaso nunca podrá tener una identidad propia porque tan solo la idea de hacer esto ya era completamente innecesaria, una vez más Warner Bros y DC Studios nos confirman que deberían dejar de dar traspiés y dejar a estos personajes en manos de quienes sí pueden desarrollarlos bien o si no que simplemente los dejen en paz.
Clayface ya está de estreno en salas cinematográficas de nuestro país.
Descubre más de Aztechin
Suscríbete para recibir las últimas entradas en tu correo electrónico.
