Godzilla vs. Kong pretende ser un buen trabajo

Legendary pictures inició en el 2014 un monsterverso encabezado por una nueva versión del kaijū más famoso, Godzilla llegó ese mismo año para abrir las posibilidades de contar nuevas historias en el cine desde un punto de vista más actual sobre este monstruo.

Es cierto que muchas producciones de este tipo que comenzaron en 1954 por los creadores Tomoyuki Tanaka, Eiji Tsuburaya e Ishiro Honda y producida por los estudios Tōhō ha tenido una evolución en el cine presentando a este titán en diferentes épocas con temáticas variadas en donde se ha enfrentado a otros colosos como King Ghidorah, Gigan, Rodan, Hedorah, Mothra, Space Godzilla entre muchos otros.

Una de sus más célebres apariciones fue con el enfrentamiento que tuvo con King Kong en 1962 siendo esta una producción muy exitosa pero que carecía de mucha lógica en su guión y narrativa haciendo de esta más una comedia que algo que enriqueciera al sub género kaijū.

En este 2021 y luego de unos meses de retraso por la situación actual mundial, llega a las salas de cine de manera condicionada la versión reboot de Godzilla vs Kong como parte de este universo.

¿De qué va la película?

Kong que ahora vive dentro de un domo en la isla calavera está siendo protegido por la Dra. Ilene Andrews (Rebecca Hall) para protegerlo de un ataque de Godzilla que se ha proclamado así mismo como el titán alfa que junto con el vienen de la tierra hueca, su enfrentamiento dará lugar cuando necesitan a este Gorila gigante para que los ayude a regresar a ese mundo donde existe una fuente de energía desconocida pero muy poderosa que usará el ambicioso magnate Walter Simmons (Demián Bichir) para activar un arma tan poderosa que podrá destruir a Godzilla para que así la humanidad vuelva a ser la especie dominante sobre la tierra pero sus planes no saldrán como los planea porque su creación se revelará teniendo conciencia propia lo que pondrá en peligro no solo a estos 2 colosales monstruos sino nuevamente a todo el planeta.

Este trabajo dirigido por Adam Wingard con el guión de Terry Rossio pretende dar seguimiento a los hechos contados en Godzilla (2014) Kong: Skull Island y Godzilla: King of the Monsters (2019) en lo que parece ser una meta historia que involucra no solo a estos personajes sino también a sus villanos, King Ghidorah, Mothra y Rodan quienes ya hicieron su aparición en nuevas versiones.

Los puntos a favor son varios, su cinematografía es espectacular lo mismo que la fotografía y los efectos especiales hacen que sea un espectáculo visual muy entretenido, sus escenas de acción son sorprendentes pero no son novedosas, este subgénero tiene reglas establecidas, una de ellas ha sido demostrar su poderío destruyendo ciudades al enfrentarse, así como que sus adversarios tengan poderes que igualen al del protagonista que de alguna extraña manera es aliado y no aliado con los humanos.

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Hemos visto como han cambiado las cosas desde el año 2014 en el diseño de estos personajes que se ven con un CGI impecable y unas texturas que los hacen creíbles porque han estudiado muy bien los movimientos de cada uno para darles una personalidad definida que remarque quiénes son los buenos y quiénes los malos, lo mismo con los humanos a los que hay que defender.

Los puntos malos son sumamente notorios y tratan de justificarlos con un guión que está muy por debajo de las imágenes que nos presentan, pero vayamos por partes, la altura de estas criaturas falla mucho al estar en las ciudades porque se ven demasiado grandes para su entorno lo mismo que la agilidad que presentan cosa que los hace ver sumamente falsos aunque su estructura esté muy bien definida, por el lado del guión deja muchas preguntas sin respuesta de manera muy intencional para seguir creando nuevas historias con nuevos enemigos como el hecho de que científicos salidos de la nada tengan información que puedan manejar en momentos claves de la película o bien el hecho de que las proporciones sean tan desiguales o bien, que se traicione a sí misma y niegue hechos relevantes de las películas pasadas.

Pero sobre todo Godzilla vs. Kong nos proporciona como espectadores una aventura del género de ciencia ficción apropiadamente tonta con algunas dosis de acción y caos monstruoso lo que incluye su primer encuentro en mar abierto, o el hecho de que el enorme dinosaurio mutante se vuelva un antihéroe para proteger el título que ostenta destruyendo sin ton ni son una compañía cibernética de alta tecnología en donde están creando al que será su rival y villano en esta entrega, Mechagodzilla.

Su director aprendió de una forma condicionada de los errores que cometieron sus antecesoras de dar más drama e importancia al punto de vista humano sobre los humanos y la situación que viven más que el que pudieran tener sobre los monstruos, la parte del guión que corresponde a Madison Russell (Millie Bobby Brown) y sus 2 amigos, Bernie Hayes (Briyan Tyree Henry) un ex técnico de Apex y Josh Valentine (Julian Dennison) que es simplemente un nerd que aporta el tono cómico está por demás en la trama porque como personajes son tan desiguales entre ellos que las cosas que les pasan son meramente por casualidad resultando en un tiempo valioso que se pierde en vez de dar lugar a otros eventos.

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Conforme avanza la trama la idea de cimentar más esta rivalidad se va diluyendo entre dramas absurdos y escenas que aunque están muy bien filmadas son largas y no llevan a ninguna parte como el hecho de que el villano tenga como colaborador al hijo del fallecido  Ishirō Serizawa (Ken Watanabe) y quién es el encargado de proveerse de un casco virtual que está conectado a l cerebro de una de las cabezas de Ghidorah y que a su vez sirve como puente para enlazarse con Mechagodzilla muy al estilo de lo que ya habíamos visto en Pacific Rim (2013)

Otros personajes que tienes una buena participación son Dr. Nathan Lind (Alexander Skarsgård) y la Dra. Ilene Andrews (Rebecca Hall) quienes son la piedra angular en esta historia aunque las desiciones que toman no sean del todo adecuadas ni creíbles en lo que a cuidar de Kong se refiere ya que este está evolucionando y aprendiendo un lenguaje de señas que maneja con Jia  (Kaylee Hottle)  una niña sorda e hija adoptiva de Andrews quien forma un vínculo afectivo pero poco efectivo con el gigantesco ser.

El elenco está conformado por Alexander Skarsgård, Rebecca Hall, Millie Bobby Brown, Briyan Tyree Henry, Julian Dennison, Demián Bichir y Eiza González, estos últimos son quienes se encargan de desarrollar a unos personajes interesantes pero poco inteligentes, aquí salimos del cliché de que los actores mexicanos sólo pueden hacer papeles menores o bien que representen a la cultura hispana en el mundo, aquí los vemos como el padre magnate y su hija quienes destacan por ser movidos por la ambición y el poder.

Tom Holkenborg es quien ha compuesto la banda sonora que suena bien pero que queda muy opacada ante las escenas de acción y se aleja por completo de los samples de los temas originales.

En conclusión, la película es buena para pasar un rato ameno y ser un éxito de taquilla pero no para que sea considerada ya una que abra un nuevo canon en este peculiar sub género cinematográfico, no obstante su título promete algo que muy poco entrega y al final nos damos cuenta de que lo correcto habría sido llamarla Godzilla & Kong vs. Mechagodzilla sin caer en un admisible spoiler.

Es evidente que seguirán haciendo más trabajos como estos y que a la larga sea una nueva franquicia / reboot para las nuevas generaciones que buscan ver un producto que se balancea entre lo plástico y lo olvidable o bien, que trate de explorar más a estos personajes pero no al punto de hacerlos icónicos como sus antecesores.

Godzilla vs. Kong ya está disponible en algunas salas cinematográficas del país.