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Into the night, la propuesta Belga que no puede ver la luz del día

Una de las series interesantes que tiene Netflix en su catálogo original es de Bélgica y plantea un mundo post apocalíptico con una primicia interesante, en plena pandemia mundial este tema ha sido muy visto por muchos en trabajos que van de lo mediocre a lo excelente pasando por muchas variantes del género.

Lo interesante de ver este tipo de trabajos es el enfoque que les dan por ejemplo Corea que se toma el tiempo de desarrollar metódicamente paso a paso las cosas, Los rusos en cambio siguen más una línea de misterio donde cada evento que sucede revela más cosas, la serie que nos ocupa nos plantea un panorama muy distinto sobre lo que ya vimos, Into the night es concisa y precisa en lo que nos está narrando.

¿De qué va la serie?

En el aeropuerto de Bruselas los pasajeros de un vuelo a Moscú cuando es secuestrado por un ex agente de la OTAN para que se dirijan a un lugar en donde siga siendo de noche, con metralla en mano advierte al piloto que algo raro está pasando en el planeta y es a causa del sol, su luz está matando a la humanidad es así como los pasajeros que pudieron abordar emprenden una aventura en donde tiene  que sobrevivir haciendo equipo todos juntos, en donde el tiempo es esencial, una carrera a contrarreloj para moverse por el espacio aéreo del planeta evitando cualquier amanecer hasta que encuentren una explicación y puedan dar una solución inmediata al problema que tienen y poder seguir con vida.

Into the Night logra captar el interés del espectador desde sus primeros minutos se siente que algo raro está pasando algo que no conocemos del todo, un thriller post-apocalíptico que propone en su trama que una catástrofe solar está acabando con todo ser vivo durante el día.

Quién está a cargo de la propuesta Into the night es Jason George adaptando a manera de miniserie la novela The Old Axolotl del autor polaco Jacek Dukaj a un entorno más actual y dejando de lado el elemento cyberpunk, lo que podemos entender de este proyecto es que no se anda por las ramas al momento de plantear de lo que trata, la gracia reside en no tener descanso, en pasar de un reto al siguiente, en mantener la tensión en ese vuelo que debe permanecer en una noche eterna.

La serie va desarrollando los personajes sin tomarse tanto el tiempo de dar explicaciones innecesarias, tenemos a Terenzio (Stefano Cassetti) el secuestrador del vuelo y ex miembro de la OTAN que sabe más de lo que parece, Mathieu (Laurent Capelluto) el piloto de la aeronave que tiene que lidiar con la tensión de los pasajeros y la presión de tenerlos a salvo para sobrevivir, Sylvie (Pauline Etienne) una pasajera con conocimientos sobre vuelo de helocópteros y ex marine.

Rik (Jan Bijvoet) religioso y moralista, Osman Azizi (Nabil Mallat) un encagrado de manteni miento del aeropuerto que por presión del secuestrador queda varado en el vuelo, Gabrielle Renoir (Astrid Whettnall) la azafata que apoya al piloto a controlar a los pasajeros, Horst Baudin (Vincent Londez) un meteorólogo que explica de manera simple lo que puede estar sucediendo, Zara Oblonskaya (Regina Bikkinina) madre de Dominik (Nicolas Alechine) quienes viajan a Rusia para una operación al pequeño, Inés Mélanie Ricci (Alba Gaïa Bellugi) una influencer que está de vacaciones recopilando experiencias de su viaje, Laura Djalo (Babetida Sadjo) una enfermera privada que hará las veces de médico cuando es necesario, Ayaz Kobanbay (Mehmet Kurtuluş) un traficante turco de joyas y Jakub Kieslowski (Ksawery Szlenkier) mecanico aeronáutico quien mantiene la nave en vuelo y en tierra.

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Directa y al grano, no tarda en quedar claro que nadie es realmente el benefactor de nadie sino alguien intentando salvarse a sí mismo, esta posición ambivalente es algo con lo que George quién es el que escribe los guiones de todos los episodios juega muy bien sus cartas bien siendo una de las fuentes principales del conflicto.

El formato de los seis episodios tiene una duración de entre 35 y 40 minutos que combina perfectamente bien ritmo y conflicto de la que la serie hace alarde en todo momento lo que permite que sigan sucediendo cosas y tener a los personajes al límite.

La dirección está a cargo de Inti Calfat y Dirk Verheye quienes mantienen la narrativa fija en todo momento, una fórmula que podría volverse redundante y repetitiva rápidamente pero  saben manejar bastante bien la información que nos va dando de lo que ocurre y de los personajes para que la perspectiva del espectador sobre ellos vaya cambiando, cada uno de los episodios está titulado con el nombre de uno de ellos siendo así que podemos saber un poco más de ellos a manera de flashbacks pero sin que altere nada de lo que se presenta.

No todo es tan bueno como se pudiera esperar de una serie con esta temática, hay situaciones en la trama muy forzadas que son el pretexto para mantener su intensidad pretendiendo dar una variante a lo que sucede, si conoces del género pueden resultar efectivas, otro problema a resaltar recae en todo lo relacionado con la ciencia detrás del suceso principal, aquí la serie no ofrece más explicaciones que lo que sucede, como espectador no te queda otra que aceptar lo que están diciendo y seguir descubriendo cosas hacia delante.

Tanto el guionista como los directores son muy conscientes de que deben de mantener el interés sin caer en el cliché del género porque no tratan de justificar todo con teorías muy elaboradas que resulten poco creíbles, apuestan más por el entretenimiento y lo hacen sin que resulte algo muy espectacular incluso, todos los problemas con el avión se resuelven de una forma más lógica que con un despliegue técnico.

Lo importante aquí es el drama humano, ya sea por incidir en situaciones personales o por cómo interactúan entre sí y la combinación de ambas es acertada, sin estirar más la trama con situaciones de relleno dejando que todos los personajes tengan su lugar y sus propios problemas, los actores a cargo cumplen muy bien con lo que les toca hacer.

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La serie tiene un gran fallo en su diseño de producción que para ser un tema que aborda el caos es lo que menos vemos presente, si aterrizan en un aeropuerto y a sabiendas de que el sol arrasa con todo no hay evidencia de gente desesperada o cientos de muertos en las calles ni tampoco coches por todas partes y en mitad de la carretera.

Aquí los personajes conducen automóviles para hacerse de provisiones con demasiada soltura y sin tener excesivos problemas de movilidad porque evidentemente todo lo que necesitan se encuentra a una distancia muy corta para poder continuar con su viaje, el tema del combustible es recurrente pero si hablamos de esto entonces nada se evapora ni explota solo se mantiene porque hay algo que lo mantiene aislado de la luz solar, la variable temporal en la que se encuentran es es demasiado flexible, los personajes hablan de días cuando en realidad se cuenta por horas y en esas pocas horas puedan experimentar todos los estados emocionales porque una cosa es que los personajes vivan las emociones a flor de piel y otra que dos personas puedan ser enemigas y luego aliadas y luego enemigos a muerte o bien es una serie que considera el hecho de que cualquier detalle arbitrario y conveniente redondea y concreta un personaje porque de repente uno te puede decir que vendió un riñón pero ese dato inverosímil y ridículo servirá más adelante para justificar el sobre drama y una mala condición física, son estos detalles los que no ayudan a construirlo ni a romper esquemas simplemente empatizas con ellos y te preocupa si algo les pasa.

Cuando llegamos al final de temporada se siente más como un episodio piloto sumamente extendido de un algo que no sabemos que es pero que cumple con el cometido de entretener, de enganchar al espectador a querer seguir viendo más de lo que sucede y esperar un final que cierre y explique todo pero eso no sucede, esperemos que en la siguiente temporada si es que la hay tengan más cuidado con esos detalles y que evolucione en sí misma más por el lado de los sobrevivientes enfrentando las consecuencias de una catástrofe.

En conclusión, Into the Night engancha muy rápidamente, juega muy bien con el conflicto y crea un universo postapocalíptico con una idea nueva, no es una maravilla y dudo que aparezca en alguna lista de las mejores series del año pero sí de que es una de las más entretenidas que ofrece la plataforma.

Into the night ya se encuentra disponible en la plataforma de Netflix.

 

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Diseñador gráfico de profesión, fotógrafo amateur y bloggero por gusto.